Cambios educativos, legales y administrativos para una realidad VUCA

Es habitual asistir a charlas y conferencias en los que se afirma que los mercados se están transformando. Pero lo cierto es que ya se han transformado. Lo que ocurre es que la forma actual de los mercados no es estática, sino dinámica. Hablamos de un entorno VUCA (Volatility, Uncertainty, Complexity, Ambiguity).

En los últimos 100 años, la vida media de las compañías ha decrecido y sigue tendiendo a la baja. 

 

Fuente imagen: Board of Innovation

Como decía el premio Nobel de Economía, Ronald Coase: “Hacer negocios reuniendo los recursos y la gente adecuada en una entidad ha sido, con mucho,más eficiente que intentar buscarlos y coordinarlos en el mundo exterior”. Pero si las empresas empresas existían por este motivo ¿qué pasa si el motivo desaparece?

La ecuación se mantiene pero parece que el proceso se invierte: ya no es caro emplear y coordinar recursos del exterior. las empresas encogen, en lugar de crecer hasta alcanzar el punto de equilibrio.

Y sin embargo, seguimos manteniendo estructuras educativas, legales y administrativas estancadas en el pasado. Pensamos en curricula estáticos, cuando la mayoría de nuestros niños y jóvenes no sólo trabajarán en puestos que aún no tienen nombre, sino que cada vez será más frecuente que realicen mini o microtareas especializadas o teletrabajen para diversas empresas. Los mercados van a ser dinámicos, los profesionales se van a demandar en función de sus experiencias, habilidades y conocimientos personales más que en función de títulos reglados. Los puestos de trabajo serán cada vez más inestables, sin que esto esté reñido con la posibilidad de un pleno empleo. Nuevos empresarios van a surgir cuya función será, precisamente la de reunir recursos y la gente adecuada, pero de forma virtual, no bajo un mismo techo.

Es necesario realizar cambios:

  • Comenzando desde la educación en el periodo infantil para promover un espíritu emprendedor en los jóvenes y dotándoles de las capacidades de evolución permamente y adaptación al cambio, aumentando su autoestima y confianza en sí mismos. Cambiando de una mentalidad, desgraciadamente muy arraigada actualmente, que aspira a ser funcionarios o empleados confiando su estabilidad a un tercero. En este sentido es fundamental una inmersión temprana en las tecnologías digitales, pues van a ser imprescindibles en su productividad y la del país y en sus relaciones y desarrollo profesional personal.
  • Es necesario también formar a los padres y educadores. Nos encontramos en un momento de salto generacional en que los padres y educadores no saben cómo orientar a sus hijos y alumnos en un mundo digital que no comprenden y del que no conocen ni sus amenazas ni sus oportunidades. Hay que definir incentivos para los formadores para romper el status qvo.
  • Flexibilizando los programas formativos y entendiendo que un CV es algo personal, basando la formación reglada la consecución de unos logros que demuestren unas habilidades, pero dejando que los contenidos sean cada vez de mayor libre elección para construir formaciones a medida. Y, por supuesto, adecuando los programas formativos a la realidad empresarial y a las necesidades del país, tanto a nivel de Formación Profesional como de titulaciones universitarias.
  • Distinguiendo carreras personales o "caminos formativos" orientados a la investigación o a la empresa. Así como en el Reino Unido un estudiante de medicina puede decidir si dedicarse a ejercer o a investigar, este concepto podría extenderse a cualquier área. Hoy en día las titulaciones universitarias son demasiado academicistas, en un país donde estamos suspensos en investigación. Y sin embargo, los nuevos profesionales llegan a las empresas sin reunir las habilidades y conocimientos que éstas demandan.
  • Invirtiendo, por supuesto, en investigación

Con ello hay que contribuir a la formación de mentalidades más dinámicas, pero nada de esto sirve si las estructuras de la administración y la legislación siguen siendo rígidas y no entienden la nueva realidad dinámica de las cosas. Es necesario adaptar la legislación y los procesos para permitir la creación de empresas-proyecto y puestos de trabajo proyecto que deben poder surgir y destruirse con agilidad minimizando la burocracia tanto para las empresas como para los autónomos. Debería poder facilitarse la creación de una empresa en minutos desde el móvil, y facilitar que desde éste pudiera contratarse los servicios de profesionales orientados a un proyecto común de manera no indefinida y no exclusiva. Idealmente el propio Estado podría facilitar un servicio en la nube que permitiera la realización de todas estas acciones, con guías y ayudas interactivas y de forma transparente, gestionando así el cumplimiento de normativas y fiscalidad desde el inicio y evitando trámites y papeleos.

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